El parque de toda la vida

Situado en la Casa de Campo, junto al Zoo, su apertura en el año 1969 supuso una auténtica revolución en la capital de España. Desde el día en que se abrieron sus puertas, el atractivo de atracciones como “El Tobogán”, “Los Siete Picos” o “El Pulpo” hicieron de él el parque temático más visitado.

Pese a esto, el proyecto continuó siendo ambicioso. 20 años después de su inauguración, se llevó a cabo una nueva ampliación. Se abrió un nuevo espacio en el noroeste del parque con atracciones como “Las sillas voladoras”. Pero, sin duda, la mayor novedad fue “El Aserradero”. Esta atracción supuso una revolución en el mundo de los parques temáticos ya que era la primera en el que los visitantes se podían mojar.

Fue una gran remodelación, pero nada que ver con la que se daría en 1998. El surgimiento de otros lugares de entretenimiento provocó que se hiciese una nueva inversión para ampliar el Parque y construir nuevas tiendas y restaurantesAdemás, se dividiría el Parque en cinco zonas, tomando el aspecto que tiene hoy en día.

Por un lado se encuentra la zona infantil. Diseñado para los más pequeños de la familia, encontramos atracciones de los mayores, pero en versión reducida, además de un gran número de actividades para los niños.

Otra de las zonas, la de la Naturaleza es en la que se encuentra la vegetación del parque, de ahí su nombre. Aquí podemos darnos un chapuzón en las atracciones de agua y encontramos otras históricas como “El tren de la mina”.

Sin duda, la más atractiva es la Zona del Maquinismo. Es aquí donde nos encontramos las atracciones más atrevidas. Destacan “El Abismo”, “La Lanzadera”,  “La Tarántula” o la atracción acuática “El Aserradero”.

Si la del maquinismo era la zona donde más emociones vivíamos, todo lo contrario es la de la Tranquilidad. Aquí encontramos atracciones de paseo como “La Jungla” o “Led Zeppelin”. Pese a ello, aquí se halla una de las atracciones más peligrosas del Parque de Atracciones, “Star Flyer”. Además, se trata de la zona en la que se ofrecen espectáculos como el de “Luz, Sonido y Agua” que se realiza poco antes del cierre.

Un Parque donde disfrutar y relajarse con el aroma de lo antiguo, lo típico, pero con un aire renovado. En definitiva, el Parque de siempre.

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